Cerrando la temporada de la trucha

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En estos días de julio he podido disfrutar de varias jornadas de pesca en Gredos. La verdad es que desgraciadamente el año ha sido malo, especialmente en este precioso rincón de truchas autóctonas, cada vez se ven menos, y tramos con solera como el Navarenas y su coto de San Martín del Pimpollar han cerrado este año su pesca, sin fecha de apertura.

Por ello estos días de pesca los inicié con escepticismo, aunque solo subir a la maravillosa garganta del Barbellido ya merece la pena. Sin ninguna nieve en las cumbres más altas desde hacía ya unas cuantas semanas, el estado del río era bastante triste, con muy poca agua. Quien no conozca este precioso río, nace en pleno Gredos, muy cerca de la plataforma o punto más alto al que se puede acceder en coche para emprender subidas al pico Almanzor o las Lagunas de Gredos, cuya agua vierte en el Barbellido.

Pequeñas, bravas, autóctonas

Por sus características, es un coto de truchas pequeñas pero muy bravas, autóctonas 100%, y por ello desde ya hace unos años, solo se permite la pesca sin muerte con mosca artificial. También el estar en alta montaña hace que las eclosiones sean tardías, algo que limita más las jornadas de pesca a principio de temporada que en el mes de julio, pero este año el hándicap era mucho mayor. En muy escasas tablas se puede lanzar completamente sobre lámina de agua, y la mayoría de los lances, tanto en el primer tramo río arriba como en su descenso tenía que hacerse desde posiciones muy lejanas buscando pequeñas pozas o entradas de corriente donde apostaban las no muy abundantes truchas.


En total en cinco horas, conseguí 5 capturas, pero tres de ellas bastante pequeñas. Hay que tener en cuenta que cuando lanzas desde lejos para poder devolver rápidamente y sin daño a la pintona tienes que avanzar muy rápidamente hacia la masa de agua, lo que hace que pierdas oportunidades de nuevos lances en la misma poza. Aun así, juntando distintas picadas, el resultado fue una jornada satisfactoria, con todo adverso.

Si, pongo una nota especialmente positiva a las moscas Dragon recién compradas en www.pezcalo.es, especialmente a las moscas secas de “variedades clásicas” como la araña negra y la mosca marrón de la piedra con las que conseguí la mayoría de las picadas. Si vi alguna eclosión de libélula, muy propia de esta época, pero la ausencia de truchas grandes me hizo no optar por estos modelos en esta jornada. También muy bien la línea Dragon Aqua Pro que adquirí, flotante por supuesto, y que estrené allí, y que resistió mucha fricción con la dura roca de granito que abunda, y que en pleno sol, con su color naranja, podías controlar sin problema.
Como curiosidad, a última hora de la tarde encontré una “visitante”, una cabra montesa que bajó al rio a buscar hierba fresca, una bonita despedida de mi visita ideal a uno de mis cotos de pesca favoritos.


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