La degradación de los ríos y la
pérdida de tramos con truchas autóctonas, hace que sea a veces sea un auténtico
privilegio pescar en aguas puras de alta montaña. Estas zonas, que abren la
temporada mucho más tarde, también tienen una fisonomía especial, no son
grandes ríos y su cauce al ser tramos tan altos dependen de la cantidad de agua
que mane en su nacimiento especialmente si el invierno ha sido generoso en
nieve. Por ello, el agua es especialmente fría y las eclosiones de insectos más
tardías y menores, por lo que hay que elegir y observar muy bien. Por ello os
dejo una serie de consejos que pueden seros útiles, y que tan sólo derivan de
mi experiencia en estos años de pesca:
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Cerrando la temporada de la trucha
En estos días de julio he podido
disfrutar de varias jornadas de pesca en Gredos. La verdad es que
desgraciadamente el año ha sido malo, especialmente en este precioso rincón de
truchas autóctonas, cada vez se ven menos, y tramos con solera como el Navarenas
y su coto de San Martín del Pimpollar han cerrado este año su pesca, sin fecha
de apertura.
Por ello estos días de pesca los
inicié con escepticismo, aunque solo subir a la maravillosa garganta del Barbellido
ya merece la pena. Sin ninguna nieve en las cumbres más altas desde hacía ya unas
cuantas semanas, el estado del río era bastante triste, con muy poca agua. Quien
no conozca este precioso río, nace en pleno Gredos, muy cerca de la plataforma
o punto más alto al que se puede acceder en coche para emprender subidas al
pico Almanzor o las Lagunas de Gredos, cuya agua vierte en el Barbellido.
Pequeñas, bravas, autóctonas
Por sus características, es un
coto de truchas pequeñas pero muy bravas, autóctonas 100%, y por ello desde ya
hace unos años, solo se permite la pesca sin muerte con mosca artificial. También
el estar en alta montaña hace que las eclosiones sean tardías, algo que limita
más las jornadas de pesca a principio de temporada que en el mes de julio, pero
este año el hándicap era mucho mayor. En muy escasas tablas se puede lanzar
completamente sobre lámina de agua, y la mayoría de los lances, tanto en el
primer tramo río arriba como en su descenso tenía que hacerse desde posiciones
muy lejanas buscando pequeñas pozas o entradas de corriente donde apostaban las
no muy abundantes truchas.
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