viernes, 10 de agosto de 2012

Algunos consejos para pescar en alta montaña a final de temporada


La degradación de los ríos y la pérdida de tramos con truchas autóctonas, hace que sea a veces sea un auténtico privilegio pescar en aguas puras de alta montaña. Estas zonas, que abren la temporada mucho más tarde, también tienen una fisonomía especial, no son grandes ríos y su cauce al ser tramos tan altos dependen de la cantidad de agua que mane en su nacimiento especialmente si el invierno ha sido generoso en nieve. Por ello, el agua es especialmente fría y las eclosiones de insectos más tardías y menores, por lo que hay que elegir y observar muy bien. Por ello os dejo una serie de consejos que pueden seros útiles, y que tan sólo derivan de mi experiencia en estos años de pesca:

Cerrando la temporada de la trucha


En estos días de julio he podido disfrutar de varias jornadas de pesca en Gredos. La verdad es que desgraciadamente el año ha sido malo, especialmente en este precioso rincón de truchas autóctonas, cada vez se ven menos, y tramos con solera como el Navarenas y su coto de San Martín del Pimpollar han cerrado este año su pesca, sin fecha de apertura.

Por ello estos días de pesca los inicié con escepticismo, aunque solo subir a la maravillosa garganta del Barbellido ya merece la pena. Sin ninguna nieve en las cumbres más altas desde hacía ya unas cuantas semanas, el estado del río era bastante triste, con muy poca agua. Quien no conozca este precioso río, nace en pleno Gredos, muy cerca de la plataforma o punto más alto al que se puede acceder en coche para emprender subidas al pico Almanzor o las Lagunas de Gredos, cuya agua vierte en el Barbellido.

Pequeñas, bravas, autóctonas

Por sus características, es un coto de truchas pequeñas pero muy bravas, autóctonas 100%, y por ello desde ya hace unos años, solo se permite la pesca sin muerte con mosca artificial. También el estar en alta montaña hace que las eclosiones sean tardías, algo que limita más las jornadas de pesca a principio de temporada que en el mes de julio, pero este año el hándicap era mucho mayor. En muy escasas tablas se puede lanzar completamente sobre lámina de agua, y la mayoría de los lances, tanto en el primer tramo río arriba como en su descenso tenía que hacerse desde posiciones muy lejanas buscando pequeñas pozas o entradas de corriente donde apostaban las no muy abundantes truchas.